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Las chicas adoran las chaquetas de cuero

Dice una canción de Elton John que “las chicas peligrosas adoran las chaquetas de cuero”. Desde que esta mítica prenda se asociara, especialmente durante las décadas de los 70’s y 80’s, con estrellas del rock adoradas como dioses, riffs de guitarra sobre el escenario que hacían chillar a miles de fans al unísono y a locas noches de hotel con desperfectos de por medio, su papel ha trascendido como la prenda más rock ‘n’ roll de todas con la virtud de ser perfectamente ponible y combinable al 100%, a diferencia de otras piezas menos versátiles lucidas por las bandas.

 

Cantantes de rock femeninas como Joan Jett, Debbie Harry o Lee Aaron junto con otras bandas masculinas de la época como Ramones, Kiss, Led Zeppelin o The Rolling Stones establecieron un “uniforme laboral” que ha conseguido durante décadas, a pesar de su homogeneidad, una autenticidad que el pop no ha podido alcanzar. Chupas de cuero desde la clásica perfecto a la cazadora biker; pantalones pitillo ultra ceñidos de tejidos denim, piel o elásticos; detalles de pinchos y tachuelas por doquier; camisas y chaquetas centelleantes de lentejuelas, pedrería o lamé; gafas de sol de aviador y sombreros de ala ancha; botas militares o botines cuajados de correas… En definitiva, una sucesión de prendas y accesorios que, combinados en mayor o menor medida, representan una estética, una cultura y una actitud ante la vida: puro rock ‘n’ roll.

 

En la actualidad este universo, con un clarísimo decálogo estético, trasciende al mundo de la música como ocurriera en los años 90’s, llegando a formar parte del armario de modelos, actrices, it girls e incluso firmas de moda. Edie Campbell, imagen del perfume Black Opium de Yves Saint Laurent, es un claro ejemplo de esa nueva hornada de féminas que desafían las normas de lo clásico y se apuntan al ‘rock deluxe’.